El domingo 29 se inaugura la II Muestra de Arte Iberoamericano, en el Centro Nacional de Artes, en Churubusco, con la obra de los 40 artistas iberoamericanos becarios.
Ahí expondré la novela-instalación El Tendedero sobre la novela que he estado escribiendo durante esta beca.
Mi instalación fue asesorada por Eder Castillo, quien me ha salvado la vida, en verdad.
El martes 1 de diciembre habrá una mesa redonda sobre Literatura y otras artes: producción social, comunicación y nuevas tecnologías, donde participarán Maria Alzira Brum (Brasil), Giovanni Castro (Colombia), Ulises Juárez Polanco (Nicaragua) y la Elena.
También el FONCA ha editado Cerrado por reparación, que compila obra de los nueve becarios de Letras, donde aparecerá mi cuento Daguerrotipo.
La revista argentina Big Sur ha publicado mi cuentecito Certezas de él, incluido en Último Viernes. Pueden leerlo aquí.
También la revista Castálida, del Instituto Mexiquense de Cultura, publica el cuento Último Viernes en su número 37 (hagan clic pa ver la reseña, en ese número escribe Monsiváis y yo suspiro como tonta, vaya!!!).
La revista está disponible en papel únicamente.
La semana pasada, la Editorial Universitaria, de la UES, publicó varios post --sobre todo inéditos, o sea: guardados como borrador-- de este blog en la antología Nuevas voces femeninas salvadoreñas.
Para mí son más bien postemas --ajá, término acuñado por mí--, pero decidieron incluirlos. Pueden comprarlo en la librería central de la UES, super barato: unos 2 dólares.
Y ya para reírnos, o al menos eso espero, el escritor Salvador Canjura, conocido en la blogósfera como Arbolario, ha creado la aplicación de la Huelvelena en Facebook!!
Solo tienen que poner Huelvelena en búsquedas y de inmediato les aparecerá alguna babosada mía.
Chamba se tomó el tiempo y la tortura de leer y releer este blog y eligió las que le parecieron las mejores frases, célebres, "citas citables" o de plano las babosadas que escribo aquí.
Digo que es chistoso porque bien nos reímos o de plano me odian por pendeja. Pero de que algo pasa, pasa, chis.
Si les da morbo, den una vueltecita por alguna de estas noticias.
Y seacabuche!
miércoles, 25 de noviembre de 2009
domingo, 22 de noviembre de 2009
Chico Campos y la ofensiva

Chico Campos volvió, como pocos vuelven, de la locura.
Durante años vio y vivió lo que algunos de nosotros, los nacidos en los 80, no supimos con claridad entonces. Y aún hoy.
El viernes inauguró una exposición sobre la ofensiva Hasta el tope.
Por estos días, todos nos llenamos la boca hablando de lo que pasó hace 20 años, de lo que hay que recordar, de lo que no hay que olvidar y frases similares.
Yo recuerdo algunas cosas.
Futiles:
Que veía Cantilfas y sus amigos y se apagó la luz y comenzó --o acabó-- todo.
Que mi padre se fue al día siguiente y nos dejó a mi madre y a mí solas en la casa, mi madre embarazada.
Que a los días nos fuimos, a pie, hasta no sé dónde y entonces volví a ver a mi padre, y creo que nunca sentí tanta alegría al verlo, murió año y medio después.
Y otras no tanto:
Que antes de irse, mi padre se asomó a la calle y vio que, debajo de la verja de la una señora amiga nuestra, señorita, y que criaba gatos, se había agazapado "una guerrillera", y mi padre notó que era una muchachita.
Que cuando mi madre volvió, unos días después de desalojar, vio cómo quemaban muertos en la esquina de nuestra casa.
Que no volvimos a ese lugar.Que no volvimos a ver a mucha gente.
Que se nos rompió la vida.
A todos se nos rompió algo.
Lo que dice Francisco Campos no es futil.
Él estuvo en la montaña, en los fuegos cruzados, en la ciudad, en las negociaciones de paz, en la firma, con su cámara. No puedo siquiera imaginar qué significa volver.
Roto o fuerte.
Pero regresar, como pocos.
En muchas de las fotografías de la muestra hay niños. Niños guerrilleros, niños soldados, niños viendo un cadáver. Niños heridos. Niños. Niños de su época.
Nosotros somos esos niños.
La exposición está abierta hasta el viernes 27 en la APES (Asociación de Periodistas Salvadoreños, Paseo General Escalón), y luego pasará a la UTEC y la UES.
Habrá conversatorios con Chico Campos el 2 de diciembre en el Salón de la Paz, en la UTEC, 6p.m., y el 4 en la UES, a las 4p.m. Habrá que aprovecharlo.
Hay una galería en elfaro.net.
Pero lo mejor es ir.
jueves, 19 de noviembre de 2009
Sobre el amor diré:
Derek Walcott, Octavio Paz, Mahmud Darwish, Carilda Oliver Labra.
Siempre, por siempre.
Las cartas de Rimbaud desde África.
Geoffroy Rivas, Alfonsina Storni, Gonzalo Rojas.
Un poco Sabines.
Roberto Armijo en Cuando se encienden las lámparas.
Jorge Enrique Adoum, gracias a César Vásconez.
John Donne.
Los libros inéditos de Jorge Galán.
El amor.
Más allá del amor. Incluso antes.
Aún y cuando la giardiasis devore mi voluntad.
Siempre, por siempre.
Las cartas de Rimbaud desde África.
Geoffroy Rivas, Alfonsina Storni, Gonzalo Rojas.
Un poco Sabines.
Roberto Armijo en Cuando se encienden las lámparas.
Jorge Enrique Adoum, gracias a César Vásconez.
John Donne.
Los libros inéditos de Jorge Galán.
El amor.
Más allá del amor. Incluso antes.
Aún y cuando la giardiasis devore mi voluntad.
martes, 17 de noviembre de 2009
De lo que sucederá cuando vuelva:
Podría casarme.
Un par de amigos me ha propuesto casarnos, procrear. Pero soy débil y podría morir en el intento, y no me da la gana.
Lo mejor será casarme con un amigo que nunca ha hecho el amor con una mujer y adoptar un niño.
Marcharme a un pueblo. Usar delantal, vestido, hacerme moño.
Nos darían un niño de inmediato, qué jóvenes entusiastas y guapos. Y él tan galardonado. Aunque ella, en realidad, se ve un poco enferma, dirán las trabajadoras sociales. Qué va! Él sonreirá con su sonrisa seduce abuelitas y madres y seremos padres!
Oh!
Qué maravilla: lo que se espera de una mujer.
Compraré vestiditos y juguetes para nuestra criatura, quiero elegir el nombre yo, es mi derecho por aceptar no volver a ser pata de chucho y cocinarles e intentar plancharles la ropa --cosa que he hecho pocas veces en mi vida--.
Pero:
Mi marido y yo dormiremos en cuartos separados.
Y mi marido se irá de viaje con algún amante.
Y yo en la casa haciendo tareas del kínder, comprando macetas, sembrando plantas.
Y él de fiesta.
Y yo tan lejos de las ciudades.
Y la criatura, sí, qué linda, pero qué miedo al mundo y cómo voy a dejarlo en el mundo.
Y yo en casa.
Sola.
Y mi marido volviendo de viajes, y: Mirá, amor, qué lindo esto que te traje.
Algún libro antiguo, edición de tarjetas de algún libro de las horas, tomos facsímilares, litografías de mapas del siglo XVIII.
Y yo sentada, cosiendo botones, cegándolos con la aguja para que lloren ellos.
Y yo, qué orgullo, presidenta de la directiva del kínder, madre condecorada con un muñeco de palitos el 10 de mayo.
Y qué felicidad.
Y yo sin coger.
Y tantos lugares a los que no iría porque decidí retirarme a un pueblo a ser madre para salvar a la humanidad, para querer a una criatura abandonada, para salvar de la sociedad a mi marido y salvarme de mí.
Y mi marido de viaje de nuevo.
Y yo sin...
Y mi marido que no es mi marido en realidad.
Y yo...
Mejor regreso corriendo a la universidad!!!
Y al cementerio del siglo XIX y al teatro!
Y a Ataco!!
Un par de amigos me ha propuesto casarnos, procrear. Pero soy débil y podría morir en el intento, y no me da la gana.
Lo mejor será casarme con un amigo que nunca ha hecho el amor con una mujer y adoptar un niño.
Marcharme a un pueblo. Usar delantal, vestido, hacerme moño.
Nos darían un niño de inmediato, qué jóvenes entusiastas y guapos. Y él tan galardonado. Aunque ella, en realidad, se ve un poco enferma, dirán las trabajadoras sociales. Qué va! Él sonreirá con su sonrisa seduce abuelitas y madres y seremos padres!
Oh!
Qué maravilla: lo que se espera de una mujer.
Compraré vestiditos y juguetes para nuestra criatura, quiero elegir el nombre yo, es mi derecho por aceptar no volver a ser pata de chucho y cocinarles e intentar plancharles la ropa --cosa que he hecho pocas veces en mi vida--.
Pero:
Mi marido y yo dormiremos en cuartos separados.
Y mi marido se irá de viaje con algún amante.
Y yo en la casa haciendo tareas del kínder, comprando macetas, sembrando plantas.
Y él de fiesta.
Y yo tan lejos de las ciudades.
Y la criatura, sí, qué linda, pero qué miedo al mundo y cómo voy a dejarlo en el mundo.
Y yo en casa.
Sola.
Y mi marido volviendo de viajes, y: Mirá, amor, qué lindo esto que te traje.
Algún libro antiguo, edición de tarjetas de algún libro de las horas, tomos facsímilares, litografías de mapas del siglo XVIII.
Y yo sentada, cosiendo botones, cegándolos con la aguja para que lloren ellos.
Y yo, qué orgullo, presidenta de la directiva del kínder, madre condecorada con un muñeco de palitos el 10 de mayo.
Y qué felicidad.
Y yo sin coger.
Y tantos lugares a los que no iría porque decidí retirarme a un pueblo a ser madre para salvar a la humanidad, para querer a una criatura abandonada, para salvar de la sociedad a mi marido y salvarme de mí.
Y mi marido de viaje de nuevo.
Y yo sin...
Y mi marido que no es mi marido en realidad.
Y yo...
Mejor regreso corriendo a la universidad!!!
Y al cementerio del siglo XIX y al teatro!
Y a Ataco!!
sábado, 14 de noviembre de 2009
la primavera
quiero tener un novio
presuntamente formal
él en su cuarto, yo en el mío.
llegaré hasta la madrugada escribiendo de los vestidos que no me pondré,
tanto libro que no escribiré.
habrá un espejo pequeño en el cuarto
al que me asomaré de vez en vez
en verdad fui la más guapa del reino, blancanieves
pero los espejos
son excusas para ser otras personas
-y quizá no haya sido yo-.
lloraré un par de veces frente al espejo
sobre todo
cuando
en la madrugada
escuche que mi novio abre la puerta,
regresa,
va a la cocina por cervezas
ríe
camina hacia su cuarto
y una mujer ríe con él.
Sabré entonces
que hay años en que no llega la primavera
o quizá nunca llegó.
...
Que Miguel incluya esto en el corto y Nadie sea mi novio!
presuntamente formal
él en su cuarto, yo en el mío.
llegaré hasta la madrugada escribiendo de los vestidos que no me pondré,
tanto libro que no escribiré.
habrá un espejo pequeño en el cuarto
al que me asomaré de vez en vez
en verdad fui la más guapa del reino, blancanieves
pero los espejos
son excusas para ser otras personas
-y quizá no haya sido yo-.
lloraré un par de veces frente al espejo
sobre todo
cuando
en la madrugada
escuche que mi novio abre la puerta,
regresa,
va a la cocina por cervezas
ríe
camina hacia su cuarto
y una mujer ríe con él.
Sabré entonces
que hay años en que no llega la primavera
o quizá nunca llegó.
...
Que Miguel incluya esto en el corto y Nadie sea mi novio!
Los días felices
Son cuando la Melé llega a casa y se sube con dificultad a una silla del comedor. Se queda conmigo en la mesa mientras escribo, le doy unos papeles y un lapicero para que manche. Tiene una ingente intención de manchar, una ansiedad muy auténtica.
Se aburre pronto, quiere la computadora, la distraigo. Baja de la silla y camina a la refrigeradora. Ahí mi madre ha dejado que sobrevivan algunos adornos que traigo de los viajes y una muñeca que le regaló una amiga. La muñeca tiene zapatos morados con unas fresitas. La Melé ama verla, halarla, darle besitos, tocar los zapatos y decir: ¡fresas!
Pronto se aburre de la muñeca --son jodidos los dos años y medio-- y abre la refri. La oigo suspirar y decir: Mazana!!!
Cuando me acerco, veo que ha sacado una manzana, y para ella es tan grande que no puede cargarla con una mano, solita, la carga con las dos y la sostiene contra su pecho.
Mazana!, me dice e intenta morderla.
Yo lloraré un poquito como siempre que me asombra, cortaré la manzana en pedacitos suficientemente dóciles a su boca, la pondré en un platito y se la daré. Ella la comerá y dirá mazana, mazana, mientras salta por la casa.
...
Ya quiero volver. Llego el día del cumpleaños tres de mi Meluca amada!!!
Se aburre pronto, quiere la computadora, la distraigo. Baja de la silla y camina a la refrigeradora. Ahí mi madre ha dejado que sobrevivan algunos adornos que traigo de los viajes y una muñeca que le regaló una amiga. La muñeca tiene zapatos morados con unas fresitas. La Melé ama verla, halarla, darle besitos, tocar los zapatos y decir: ¡fresas!
Pronto se aburre de la muñeca --son jodidos los dos años y medio-- y abre la refri. La oigo suspirar y decir: Mazana!!!
Cuando me acerco, veo que ha sacado una manzana, y para ella es tan grande que no puede cargarla con una mano, solita, la carga con las dos y la sostiene contra su pecho.
Mazana!, me dice e intenta morderla.
Yo lloraré un poquito como siempre que me asombra, cortaré la manzana en pedacitos suficientemente dóciles a su boca, la pondré en un platito y se la daré. Ella la comerá y dirá mazana, mazana, mientras salta por la casa.
...
Ya quiero volver. Llego el día del cumpleaños tres de mi Meluca amada!!!
viernes, 13 de noviembre de 2009
Cualquier cosa, menos...
En esta beca he oído de todo, y todo apunta a que parezco cualquier cosa menos a lo que vine, porque eso de ser... es cuestionable!!
Íbamos por el Museo de Antropología:
- ¿Así que tú también eres artista visual?
- Eh... no.
En un desayuno en Veracruz:
- Hola, tú eres bailarina, ¿verdad? Quiero invitarte a un curso...
- No soy bailarina.
- ¿Ah, no?
- No.
- Fíjate, yo pensaba.
Al llegar al Centro Veracruzano de Artes:
- Hola, ¿vienes a ensayar?
- No.
- ¿Cómo? Si el estudio está listo
- ...
- ¿No eres bailarina?
- No.
Eso habla bien de algunas cosas: como que los mexicanos crean que una mujer gorda pueda dedicarse a la danza, que una mujer pie plano parezca coreógrafa, que una mujer patechucho pero deportivamente sedentaria pueda tener, por múltiples equivocaciones, aspecto o aura o yo qué sé de bailarina.
Pero no!
Nunca.
Y un día, tomando un café antes de la tutoría, uno de los compañeros me dijo:
- ¿Tú hacés poesía, verdad, Elena?
Diosanto!!!!!!!!!!!!
Las confusiones no son nuevas: mi maestro de música del colegio, un hombre muy anciano que vive por milagro o por nuestra imaginación y que me enseñó de Mozart y descubrió que mi ronca voz infantil era la de una soprano, siempre me dijo:
- ¿Cómo vas con el teatro?
- Nunca he hecho teatro, don Enrique.
- Claro que sí, hazlo!
Pasamos años con esa confusión, casi dos décadas, diría. Pobre don Enrique, hasta un libro le he mandado para que se resigne.
En la universidad pensaban que era atea --ajá, y mi abuela que siempre me dice que rece el rosario con ella--, en el periódico que era fresa-comunista --imposible brazo del comunismo--, que si comunista hormonal, que si orgánica, que si hacendada, que si oligarca!
Y un lector anónimo del blog de Nadie quería saber si soy o he sido o me interesaría ser lesbiana.
Pues que de todo: cualquier cosa.
Puede que uno no parezca lo que hace, o que realmente no haga lo que deba hacer. O quién sabe: ni modo. Bien puedo mudarme con mi buena ortografía a un estudio y escribir los racionales con la mejor sintaxis y gramática que se hayan leído jamás, al menos en El Salvador.
O mejor: nuagonada!
Mi única pila es ser corista de la banda Juan Pérez de rock, ska y salsa de Wingston. Usar medias oscuras y minifaldas a lo Mondrian, mover los brazos como chicayeyé y hacer: Uuuuuu-Uúúúú.
De momento lo único que tengo claro en la vida es que soy una mujer con ovario poliquístico. Y contra eso no se puede, ni la ciencia.
Íbamos por el Museo de Antropología:
- ¿Así que tú también eres artista visual?
- Eh... no.
En un desayuno en Veracruz:
- Hola, tú eres bailarina, ¿verdad? Quiero invitarte a un curso...
- No soy bailarina.
- ¿Ah, no?
- No.
- Fíjate, yo pensaba.
Al llegar al Centro Veracruzano de Artes:
- Hola, ¿vienes a ensayar?
- No.
- ¿Cómo? Si el estudio está listo
- ...
- ¿No eres bailarina?
- No.
Eso habla bien de algunas cosas: como que los mexicanos crean que una mujer gorda pueda dedicarse a la danza, que una mujer pie plano parezca coreógrafa, que una mujer patechucho pero deportivamente sedentaria pueda tener, por múltiples equivocaciones, aspecto o aura o yo qué sé de bailarina.
Pero no!
Nunca.
Y un día, tomando un café antes de la tutoría, uno de los compañeros me dijo:
- ¿Tú hacés poesía, verdad, Elena?
Diosanto!!!!!!!!!!!!
Las confusiones no son nuevas: mi maestro de música del colegio, un hombre muy anciano que vive por milagro o por nuestra imaginación y que me enseñó de Mozart y descubrió que mi ronca voz infantil era la de una soprano, siempre me dijo:
- ¿Cómo vas con el teatro?
- Nunca he hecho teatro, don Enrique.
- Claro que sí, hazlo!
Pasamos años con esa confusión, casi dos décadas, diría. Pobre don Enrique, hasta un libro le he mandado para que se resigne.
En la universidad pensaban que era atea --ajá, y mi abuela que siempre me dice que rece el rosario con ella--, en el periódico que era fresa-comunista --imposible brazo del comunismo--, que si comunista hormonal, que si orgánica, que si hacendada, que si oligarca!
Y un lector anónimo del blog de Nadie quería saber si soy o he sido o me interesaría ser lesbiana.
Pues que de todo: cualquier cosa.
Puede que uno no parezca lo que hace, o que realmente no haga lo que deba hacer. O quién sabe: ni modo. Bien puedo mudarme con mi buena ortografía a un estudio y escribir los racionales con la mejor sintaxis y gramática que se hayan leído jamás, al menos en El Salvador.
O mejor: nuagonada!
Mi única pila es ser corista de la banda Juan Pérez de rock, ska y salsa de Wingston. Usar medias oscuras y minifaldas a lo Mondrian, mover los brazos como chicayeyé y hacer: Uuuuuu-Uúúúú.
De momento lo único que tengo claro en la vida es que soy una mujer con ovario poliquístico. Y contra eso no se puede, ni la ciencia.
jueves, 12 de noviembre de 2009
Entelerida*
Soy una tragedia mal hecha:
Estamos en el tercer piso y no me animo a tirarme del balcón, con lo bajito que está. Los chicos fueron anoche al Tenampa y no me animé a ir y a ver borrachos reales, pero realísimos, como nunca en la vida. No puedo siquiera emborracharme para purgar mis penas porque, dice mi médico, puede darme un coma diabético.
Esta mañana se trancó la puerta de mi cuarto. Desde las 9 a las 12 me las pasé encerrada, gritando a Ulises y César que me rescataran. Me daba nervio y me daba risa. Siempre me pasan cosas chistosas y tontas, como la vez que me equivoqué de edificio en Huelva, entré al piso, saludé y vi los muebles distintos, la gente distinta y ellos perplejos... Y salí corriendo, entre apenada y muerta de risa.
Tuve que avisar al FONCA que llegaría tarde (teníamos que estar ahí a las 10:30), que la llave no cedía, que los chicos estaban dormidos que... El FONCA llamó a la gente del edificio para que vinieran por mí. Vinieron a las 12:30. Ya Ulises se había despertado por un ruido (que era yo azotando la puerta), leyó los mensajes de msn y skype que le envié y vino, y abrió.
Reimos hasta llorar.
Ya antes me había muerto de risa con el Santuc. Lloraba y gritaba, y él, tan lejos, se doblaba de la risa y me decía que hiciera algo, que ocupara el tiempo libre, que me abrirían a las 12, con suerte.
Quizá el exceso de risa me dejó en esta languidez.
Voy a dormir un poco. A ver si despierto con ganas de estar viva.
.....
* Palabra de madre. Nunca la he entendido bien, pero es para decir que uno está con muchos dolores o pesares o quejas o reumas. Y aunque no sepa bien cómo usarla, me siento en verdad entelerida: Con ganas terribles de dormir, los ojos pesados y heridos y el cuerpo molido. No tengo ganas de nada: ni de comer, ni de leer, ni de escribir, ni de salir, aún con lo pata de chucho soy yo. Puede que sea porque el Df no es para tacones, pero si tengo tenis!! Y ni así.
Tampoco quiero Segunda Muestra de Arte Iberoamericano, ni mesa de discusión sobre mi concepción del texto, ni instalación, ni novela.
Estamos en el tercer piso y no me animo a tirarme del balcón, con lo bajito que está. Los chicos fueron anoche al Tenampa y no me animé a ir y a ver borrachos reales, pero realísimos, como nunca en la vida. No puedo siquiera emborracharme para purgar mis penas porque, dice mi médico, puede darme un coma diabético.
Esta mañana se trancó la puerta de mi cuarto. Desde las 9 a las 12 me las pasé encerrada, gritando a Ulises y César que me rescataran. Me daba nervio y me daba risa. Siempre me pasan cosas chistosas y tontas, como la vez que me equivoqué de edificio en Huelva, entré al piso, saludé y vi los muebles distintos, la gente distinta y ellos perplejos... Y salí corriendo, entre apenada y muerta de risa.
Tuve que avisar al FONCA que llegaría tarde (teníamos que estar ahí a las 10:30), que la llave no cedía, que los chicos estaban dormidos que... El FONCA llamó a la gente del edificio para que vinieran por mí. Vinieron a las 12:30. Ya Ulises se había despertado por un ruido (que era yo azotando la puerta), leyó los mensajes de msn y skype que le envié y vino, y abrió.
Reimos hasta llorar.
Ya antes me había muerto de risa con el Santuc. Lloraba y gritaba, y él, tan lejos, se doblaba de la risa y me decía que hiciera algo, que ocupara el tiempo libre, que me abrirían a las 12, con suerte.
Quizá el exceso de risa me dejó en esta languidez.
Voy a dormir un poco. A ver si despierto con ganas de estar viva.
.....
* Palabra de madre. Nunca la he entendido bien, pero es para decir que uno está con muchos dolores o pesares o quejas o reumas. Y aunque no sepa bien cómo usarla, me siento en verdad entelerida: Con ganas terribles de dormir, los ojos pesados y heridos y el cuerpo molido. No tengo ganas de nada: ni de comer, ni de leer, ni de escribir, ni de salir, aún con lo pata de chucho soy yo. Puede que sea porque el Df no es para tacones, pero si tengo tenis!! Y ni así.
Tampoco quiero Segunda Muestra de Arte Iberoamericano, ni mesa de discusión sobre mi concepción del texto, ni instalación, ni novela.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
martes, 10 de noviembre de 2009
Es bien chistoso vivir con hombres
Me he mudado al DF al departamento de los cheros.
Pensaba encontralo desordenado, sucio. Y al entrar: la pulcritud.
César me dio una gira por la casa, los cuartos de Alan, César y Ulises ordenaditos, las camas tendidas, y claro muchos libros.
La cocina se mantiene limpia, vi a Ulises lavando platos. La refri tiene verduras y queso, todo empacadito, ordenadito. Ulises hace gelatinas, flan y jugos de frutas. Esta tarde compró unos picheles en el mercado y prometió hacer los jugos sin azúcar para que yo beba.
Cuando regreso a mi cuarto:
La maleta-dorada-mutante-con-ocho-pares-de-zapatos-que-no-uso-y-la-ropa-que-no-me-pongo-por-traumada.
La cama nunca hecha, la cama un relajo.
Jorge Enrique Adoum y Le Clézio en mi cama.
La lámpara con base de pan de oro --en serio, aunque más creo que es simulado, el apartamento tiene mapas del siglo XVIII en las paredes-- ilumina botellas de agua, aretes, carteras.
Y ayer que hice ensalada usé muchos trastes y los lavé hasta la noche porque fui a la charla de Ulises y Alan.
Mientras tanto: ellos ordenaditos, en sus cuartos, la sala limpia, la mesita de centro con revistas litearias. Y yo con el gavetero lleno de cremas y botellas de agua.
Quizá, después de todo, el hombre sea yo.
Pensaba encontralo desordenado, sucio. Y al entrar: la pulcritud.
César me dio una gira por la casa, los cuartos de Alan, César y Ulises ordenaditos, las camas tendidas, y claro muchos libros.
La cocina se mantiene limpia, vi a Ulises lavando platos. La refri tiene verduras y queso, todo empacadito, ordenadito. Ulises hace gelatinas, flan y jugos de frutas. Esta tarde compró unos picheles en el mercado y prometió hacer los jugos sin azúcar para que yo beba.
Cuando regreso a mi cuarto:
La maleta-dorada-mutante-con-ocho-pares-de-zapatos-que-no-uso-y-la-ropa-que-no-me-pongo-por-traumada.
La cama nunca hecha, la cama un relajo.
Jorge Enrique Adoum y Le Clézio en mi cama.
La lámpara con base de pan de oro --en serio, aunque más creo que es simulado, el apartamento tiene mapas del siglo XVIII en las paredes-- ilumina botellas de agua, aretes, carteras.
Y ayer que hice ensalada usé muchos trastes y los lavé hasta la noche porque fui a la charla de Ulises y Alan.
Mientras tanto: ellos ordenaditos, en sus cuartos, la sala limpia, la mesita de centro con revistas litearias. Y yo con el gavetero lleno de cremas y botellas de agua.
Quizá, después de todo, el hombre sea yo.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Hay gente tan pendeja en el mundo
Como el vendedor de libros usados que encontré ayer en la Plaza Juárez.
En la manta que había tirado sobre el piso estaba un libro de editorial Plantea "Testigos de guerra", escrito por unos gringos.
No me habría llamado la atención si la portada no fuera la foto del niño guerrillero que tomó en Mejicanos en 1989 Franciso Campos, ex corresponsal de la France Press y ex editor de fotografía en LPG entre otras cosas.
Entonces le pregunté el precio: 30 pesos.
Yo solo tenía 25 pesos y ya no acordaba adónde estaba el banamex de la zona, así que le pregunté si me lo dejaba a 25.
- Si es la guerra en El Salvador, 30 pesos baratísimo.
- Solo tengo 25.
- Lo conseguí para unas muchachas que estaban haciendo una investigación, ¿por qué lo quieres?
- Soy salvadoreña.
- Aquí hay un salvadoreño, viene, se roba libros, es odioso.
- ...
- Otros odiosos son los argentinos. Ese salvadoreño es tan odioso como un argentino. Son odiosos los salvadoreños.
-...
- Yo le digo a ese tipo, pero qué te crees, El Salvador lo atraviesas en un día -abrió el libro- mira la guerra, ¿quién va a querer estar enmedio de esto? Odiosos son los salvadoreños.
- No me venda el libro.
Y me fui.
Qué ganas de mentarle la madre, pero me dio miedo.
Caminé por la plaza Juárez y había una exposición de UNICEF sobre niños soldados de África, Vietnam y Oriente Medio.
...
La fotografía de ese niño fue publicada diez años después en Enfoques, y José Cabezas lo rastreó hasta dar con él en Estados Unidos, donde es albañil. No sé si Chico Campos ha protegido sus derechos sobre esta foto.
En la manta que había tirado sobre el piso estaba un libro de editorial Plantea "Testigos de guerra", escrito por unos gringos.
No me habría llamado la atención si la portada no fuera la foto del niño guerrillero que tomó en Mejicanos en 1989 Franciso Campos, ex corresponsal de la France Press y ex editor de fotografía en LPG entre otras cosas.
Entonces le pregunté el precio: 30 pesos.
Yo solo tenía 25 pesos y ya no acordaba adónde estaba el banamex de la zona, así que le pregunté si me lo dejaba a 25.
- Si es la guerra en El Salvador, 30 pesos baratísimo.
- Solo tengo 25.
- Lo conseguí para unas muchachas que estaban haciendo una investigación, ¿por qué lo quieres?
- Soy salvadoreña.
- Aquí hay un salvadoreño, viene, se roba libros, es odioso.
- ...
- Otros odiosos son los argentinos. Ese salvadoreño es tan odioso como un argentino. Son odiosos los salvadoreños.
-...
- Yo le digo a ese tipo, pero qué te crees, El Salvador lo atraviesas en un día -abrió el libro- mira la guerra, ¿quién va a querer estar enmedio de esto? Odiosos son los salvadoreños.
- No me venda el libro.
Y me fui.
Qué ganas de mentarle la madre, pero me dio miedo.
Caminé por la plaza Juárez y había una exposición de UNICEF sobre niños soldados de África, Vietnam y Oriente Medio.
...
La fotografía de ese niño fue publicada diez años después en Enfoques, y José Cabezas lo rastreó hasta dar con él en Estados Unidos, donde es albañil. No sé si Chico Campos ha protegido sus derechos sobre esta foto.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Xalapa: Últimos días
Me voy al DFNo más entrar a La Parisima y ver telas que no compraré nunca
No más entrar a las panaderías y salir porque me hace daño
No más clases de tejido por el Árbole del Carbón ni esta bufanda parecida al mar
No más viejas en la calle vendiendo nopales o ramitos de cilantro y yo rota para el resto del día, para el resto de la vida
No más frío
No más nubes sobre las montañas
No más buscar al Orizaba --hasta en Orizaba--
No más tocar las aldabas de manos en las casas abandonadas y reír sola y correr pensando que saldrá alguien
No más granola con azúcar mascabada ni tiendas naturistas
No más deternerme en las mercerías para examinar las formas de las agujas
Ni querer ser un gato para jugar con los estambres, todos
No más músicos en la calle
No más niñas que me platiquen en las clases de tejido
No más darme cuenta que me gustan las arrugas, y sobre todo en los hombres, hoy vi al librero de la Rueca y pensé que cuando me sonríe su cara es un suérter, suave
No más apartamento propio y mi mesa estilo casa inglesa de campo del siglo XIX
No más despertar y decidir comprar flores
No más mercado y sus puestos de chiles disecados
Y de juguetes artesanales, chiquititos, de madera, que me recuerdan a mi abuela
No más Rueca de Gandhi y comenzar romances con Eliot, Walcott --qué amores, en verdad--, Rulfo --mi San Juan Rulfo--, Joyce, Foucault y ahora Le Clézio
No más infructuosa búsqueda de Mantra
Y,
sobre todo,
qué dolor,
no más perfume de mi tutor mientras subo por Lucio y bajo por Úrsulo.
Quiero quedarme con su olor en la montaña aunque él sea un hombre de mar.
Qué frío ha de pasar.
Debe pensar
que la bufanda que tejo
es una red de pescar.
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